En Colombia, sólo el 27% de las personas confía en su vecino; el 16%, en los medios de comunicación; el 17% en el sector privado; y tan solo el 14% confía en las Instituciones del Estado. Estos impactantes resultados del Instrumento de Medición de la Reconciliación (IMR)*, nos motivaron a crear la campaña “Somos PARte de una nueva generación que confía” que busca promover la generación de confianza y optimismo en el país a través de la reflexión, e inspirar e invitar a los colombianos transformar a sus actitudes y ser parte activa del cambio

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sólo:
27% de los colombianos confían en su vecino
16% en los medios de comunicación
17% en el sector privado
14% confía en las Instituciones del Estado

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19,000 colombianos, ya son PARte de una nueva generación que confía

Conoce las historias detrás de los `productos de confianza´

Según el Instrumento de Medición para la reconciliación, IMR, apenas el 6% de los habitantes de Florencia, Caquetá, confía en sus vecinos.
Justo en esta ciudad, un grupo de 20 mujeres, que en el pasado vivieron episodios de violencia a causa del conflicto armado y violencia intrafamiliar, decidieron dar un paso de confianza y se unieron para emprender un proyecto artesanal que consiste en la creación de alebrijes inspirados en figuras amazónicas. La iniciativa tenía varios objetivos: el primero era lograr solvencia e independencia económica para ellas y sus hogares. El segundo crear símbolos para recuperar la memoria e identidad del caqueteño. La iniciativa las unió y empoderó como trabajadoras, artesanas y empresarias, unidas bajo una causa común.
Para sacar adelante este emprendimiento, contaron con el apoyo y formación de la Casa del Pensamiento y el Programa de Alianzas para la Reconciliación, PAR, de USAID y ACDI/VOCA. De la mano de estas tres entidades, las 20 mujeres artesanas aprendieron a tejer lazos de confianza entre ellas. Lazos que se extendieron a sus familias.
Este proyecto artesanal les ha permitido mostrar su talento en la región y en varios escenarios del país. Con alebrijes de colores, diseños exclusivos inspirados por este grupo de mujeres y producidos de manera sostenible. Figuras mitológicas que vuelven al presente para tejer confianza.

Antes de tener su propio emprendimiento, Edrulfo era entrenador de fútbol. Como pasatiempo, en un taller improvisado, se dedicaba a hacer canoas de madera, réplica de las que recorrían las calles de agua de su pueblo, Nueva Venecia: que en lugar de calles tiene agua, y en el que la gente se moviliza de casa en casa, a través de pequeñas embarcaciones.
Algo cambió en Edrulfo el día que comenzó a confiar en su propio talento. Primero se abrió a entidades como la Fundación Creata, que lo capacitó en áreas como el mercadeo. Luego entendió que sus artesanías podrían convertirse en un símbolo de retorno y del nuevo momento que estaba viviendo ese territorio de confianza.

Jazmín Comas, su esposo y su familia pasaron una situación de desplazamiento y desempleo. Pero esa ya no es su historia.
Todo empezó hace cuatro años. Por aquel entonces, Jazmín encontró en el cacao una oportunidad para dejar atrás el desempleo y sumarse al mundo de los emprendedores.
En un departamento como Arauca en el que, según el Instrumento de Medición para la Reconciliación, el 21% de sus habitantes no cree en los empresarios, y el 34% cree poco en ellos, Jazmín decidió empezar una empresa, para mostrar que cualquiera puede emprender y salir adelante.
Jazmín decidió confiar en su capacidad para emprender y, basándose en sus conocimientos agronómicos, desarrolló el arequipe de cacao. Durante su trayecto para convertirse en empresaria, Jazmín conoció a la Fundación Creata, que la apoyó con formación, acompañamiento, estrategias de mercadeo y comercialización de su proyecto. Además, contó con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación, PAR, de USAID y ACDI/VOCA y la Gobernación de Arauca.
Kakaua es el nombre de la empresa que Jazmín fundó tras aprender a confiar en sí misma. Su arequipe suma cada vez más adeptos en mercados turísticos de la región.

Derley Mosquera, oriunda del Alto de Baure, en el Chocó desarrolló una receta de brownies mientras trabajaba en las cocinas de los mejores restaurantes de Medellín. Un buen día, Derley le dio a probar la receta de sus brownies a uno de sus jefes.
Y entonces vino el amor a primer mordisco.
Su empleador, convencido de la calidad del producto, le propuso comprarle los brownies para sus restaurantes. En un país en el que el 84.7% no confía en los empresarios, de acuerdo al IMR, Derley encontró un brazo tendido para crecer.
Con la ayuda de sus antiguos jefes, y el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación, PAR, de USAID y ACDI/VOCA, la Alcaldía de Medellín, la Unidad de Víctimas y el Sena, Ingredion, S.C. Johnson y World Vision, Derley desarrolló una empresa con 22 líneas de brownies y tortas que saben a confianza.

Guapaya es una vereda de Vista Hermosa, Meta. Además, es una ruta que fue golpeada por el conflicto armado durante varios años. Muchos de sus habitantes, dedicados a los cultivos ilícitos por años, habían generalizado un modo de vida sigiloso e individualista.
En ese contexto de desconfianza, en el que, según el Instrumento de Medición para la Reconciliación, el 35,5% de las personas no confía en organizaciones sociales, 19 familias decidieron unirse y darle un voto de confianza a entidades como Agroparques, Prosperidad Social, la Alcaldía de Vista Hermosa, y el Programa de Alianzas para la Reconciliación, PAR de USAID y ACDI/VOCA.
Este acercamiento le permitió a las 19 familias buscar juntos nuevos caminos de financiación y sustento para la región.
De este ejercicio surgió una comunidad reconciliada con su pasado y proyectada hacia el futuro, a través de un emprendimiento alrededor del café que cada día crece más. La confianza entre entidades y comunidad ha atraído a otras organizaciones interesadas en proyectos productivos. Las familias cafeteras, agremiadas bajo el nombre de Asoagroguapaya, han aprendido que confiar es crecer.

A pesar de que, según el IMR, en Colombia, el 73% de la población desconfía de su vecino, un grupo de coterráneos en Florencia, Caquetá, decidió confiar en el potencial que tenía su gente cuando se une para trabajar por un mismo propósito.
Estos vecinos florencianos juntaron sus cosechas y crearon un emprendimiento, a partir de dos productos autóctonos: el Sacha Inchi, una planta oleaginosa (que produce aceite) de origen amazónico, catalogada como la mejor de su clase, y la piña caqueteña, una variedad que se destaca de las demás porque es muy dulce y tiene un peculiar color blanco.
Estos productos innovadores generaron nuevas oportunidades para la comunidad. Entusiasmados, decidieron entonces confiar en el Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, así como en Agrosolidaria, en el Programa Mundial de Alimentos y en el PNUD. Junto a ellos, este grupo de vecinos se fortaleció como organización, y aumentó la producción de sus cosechas. El trabajo de esta comunidad irradia vida a su alrededor.

Haz PARte de una nueva generación que confía

Para ser parte de esta generación sólo tienes que empezar por creer en que puedes ser PARte del cambio. Encuentra recomendaciones aquí, y compártenos tu experiencia en redes sociales, a través del #Confío

•Trabaja bajo un enfoque de acción sin daño.
•Da a conocer los hechos noticiosos incluyendo fuentes veraces y diversas.
•Si debes informar sobre algún hecho violento o delictivo, otorga el contexto y las formas de prevención.
•Ocúpate por hacer de lo positivo noticias de interés: desestigmatizar, cambia narrativas.
•Amplifica la voz de los lideres y de los territorios.

•Empodera y fortalece las habilidades del talento humano.
•Invierte tiempo, recursos humanos y económicos para aportar a la transformación social y económica del país.
•Date la oportunidad de conocer la Colombia rural y a su gente trabajadora.
•Implementa una política de género e inclusión en tu empresa.
•Brida oportunidades económicas incluyentes y apuéstale a apoyar las cadenas de valor.

•Vincula el análisis de tus investigaciones a las realidades de tu territorio.
•Busca cómo llevar ese saber que estás desarrollando a tu escenario local.
•Incentiva a tus compañeros, maestros y estudiantes a construir país desde sus saberes.

•Reconócete parte del cambio y de la solución.
•Suma voluntades para alcanzar el cambio colectivo.
•Invierte tus habilidades para contribuir con acciones sociales.
•Respeta a aquellos que piensan, sienten y son diferentes a ti.
•Decide dialogar los problemas para solucionarlos.
•Decide: "el cambio empieza por mi".